Adiós, queridos Ricky y Lucy. Bienvenida, Luly.

Genie Fuller ha tenido muchos perros como compañeros a lo largo de su vida. Incluso solía criarperros salchicha. Se mudó a Guanajuato hace tres años con dos de ellos, Ricky y Lucy, que la habían acompañado desde cachorros. Hace varios meses Ricky falleció y Lucy el 23 de marzo.

Lucy y Ricky

Con la excepción de sus dos perros, Genie vive sola. Siendo una persona pragmática, decidió incluso antes de que murieran que no permitiría que el dolor por su pérdida la privara de la compañía y la alegría que otro perro le puede brindar. Parte de esa alegría se la daría el hecho dedarle un hogar a una criatura que lo necesitara desesperadamente.

Cuando Lucy falleció, Genie contactó a Julia Salido, miembro de la junta directiva de Amigos, quien ha rescatado a muchos perros y gatos. Julia le presentó a Luly, una pequeña perra adulta (3,5 kilos) terrier-mestiza con pelo duro y orejas enormes. Luly está esterilizada, acostumbrada a hacer sus necesidades fuera de casa y tiene todas sus vacunas al día. Julia accedió a comenzar a entrenarla para pasear con correa. «Es una perrita tranquila y un poco tímida», observó Genie en su primer encuentro.

Luly se mostró algo aprensiva durante su primera visita con Genie

Julia había rescatado a Luly del Centro de Control de Animales de la ciudad (CECAA) seis meses antes y buscaba a la persona ideal para adoptarla. Genie era la candidata perfecta, dada su experiencia criando perros y su disponibilidad para ser su compañera inseparable.

Luly relajándose en el sofá de Genie

Al tercer día con Genie, Luly correteaba por todo el apartamento, saludaba a las visitas, se acomodaba en las dos camas que Genie le había proporcionado, disfrutaba del sofá mientras Genie la acariciaba con ternura y sabía perfectamente qué hacer al pasear con correa al aire libre.

Despertando de una siesta
Y disfrutando de la cama de Genie
Dando un beso a Genie

A sus 90 años, Genie estaba preocupada por la posibilidad de que Luly la sobreviviera. Pero Julia le aseguró que, si eso sucediera, le encontraría otro hogar a Luly. Incluso se ofreció a acompañarlas al veterinario siempre que fuera necesario.

Así que, gracias a Julia, tanto Luly como Genie han tenido mucha suerte.

Traducido por Andrea Martín Muñoz de Cote, voluntaria de Amigos de los Animales